viernes, 28 de noviembre de 2008

Yo creo que mamá ya no me quiere...

Últimamente está muy distante... desde hace tres semanas me deja casi todas las mañanas en casa de la tía Meche con Yayis y se va durante todo el día. Cuando llega está como ausente, y habla con los demás de cosas de mayores que a mí ni me van ni me vienen (abogados, fiscalías, registros, inmigración, fundación, juzgados, notarías...) todo cosas aburridas que no tienen ningún interés.

Mi mamá me gustaba más antes, cuando pasaba los días conmigo, cuando sólo importaba yo, cuando nos tirábamos horas jugando y riendo... cuando no tenía que hacer tantas cosas de mayores, vaya.

Ahora lleva casi tres semanas que no tiene tiempo para nada, y se pasa la vida en otro lado, pensando en las musarañas cuando está conmigo.

A veces llega a buscarme a casa de la tía Meche emocionada, contenta. Me da mil besos en el cuello y me dice que el Licenciado tal ha resuelto el papel cual o que el Padre tiene buena disposición para no sé qué cosas. Otras veces llega agobiada, preocupada. Esos días no me dice nada, y sus besos están teñidos de tristeza. Cuando habla con los demás mayores, para hacerles el resumen de su día, me entero de refilón que el DIF ha puesto tal traba, o que inmigración no quiere darle no se qué permiso. Así hemos pasado ya tres semanas.

Yo creo que me quiere menos, y por eso se pasa los días sin mí en la calle. ¡Incluso se fue de viaje dejándome en casa de Meche! ¡Dos noches sin ella! Ella se explica diciéndo que tuvo que salir del país para que le renovaran el permiso de turista, me cuenta que en realidad salió y entró en el día, y que me dejó durmiendo con la tía Meche para no molestarme, porque se tenía que ir de madrugada, y volvió muy tarde en la noche... pero yo no me lo creo. ¡Claro! ¡Como a mí no me dejan ir de viaje, se va sin mí! Ya os cuento que se le está acabando el amor...

A veces tengo suerte y me lleva con ella, pero no es como antes, que íbamos a pasar la tarde a un parque o a visitar a los amigos y todos me hacían carantoñas y jugaban conmigo. Ahora vamos a sitios serios, feos.

La primera vez estuvimos en la Fiscalía, donde hay un montón de señores detrás de escritorios, con caras de enfado, hablando con otras personas que se sientan enfrente y las más de las veces protestan o ruegan por cosas incomprensibles. Allí pasamos una hora, hablando con uno de esos señores enfadados, que debía de ser amigo de mamá, porque la sonrió e intentó hacerme una cucamona desde el otro lado del escritorio. Mamá no me hacía caso, aunque salió contenta de ahí, algo es algo.

La segunda vez fuimos al juzgado. Ahí estuvimos un montón de tiempo, como cuatro horas hasta que la Jueza pudo atendernos. No me enteré de lo que hablaron porque para cuando entramos en su despacho yo ya estaba dormido, pero la espera fue de lo más divertido de esta última época. También había muchas personas a un lado y otro de distintas mesas, pero había mejor ambiente, al menos los de detrás de las mesas eran amigos entre ellos y se sonreían. También sonreían a mamá, debe de ser una clienta habitual de ese sitio. Mamá se preocupó de jugar conmigo casi todo el rato, y un señor muy simpático (de los que están detrás de las mesas) me regaló un chupa-chups de fresa que me duró un montón. Mamá me dejó comerlo entero, aunque se disgustó un poco cuando me manché. De ahí no salió contenta, aunque tampoco muy triste. Después de salir del juzgado, que está frente a la Alameda Central, nos fuimos a comer al parque... ahí yo me emocioné, porque me recordaba a los felices viejos tiempos... pero ¡quiá! esos tiempos parecen estar olvidados para ella... No paró de hablar por teléfono con papá en todo el rato que estuvo dándome el Gerber, solo me miraba para acertar con la cuchara en mi boca... no hubo ni un solo avión, ni canción ni nada esa tarde, sólo gesticulaba con cara de agobio al teléfono, hablando de fechas lejanísimas con papá (y digo yo, si son tan lejanas ¿por qué preocuparse ahora?). Estaba tan disgustado por su comportamiento que me dormí, pensando que quizá al despertar todo cambiara y podríamos jugar en el pasto un rato como antes... pero no. Resulta que no nos habíamos quedado en la Alameda para disfrutar la tarde juntos, como siempre. Nos quedamos porque mamá tenía una cita con una abogada ahí al lado y no le daba tiempo de volver a casa mientras tanto... según me desperté continuó mi pesadilla: otras dos horas en un café, arrumbado en mi carrito, aburrido, mientras mamá hablaba con la señora... Luego de vuelta a casa, sin una triste ramita que romper jaleado por los aplausos de mamá.

La última vez fuimos al sitio más feo de todos, un edificio muy grande que se llama registro. A ese lugar no fuimos solos, también nos acompañó el Padre Valentín y allí nos encontramos con el señor de la fiscalía y otra señora que no conocíamos. Después de esperar un buen rato en una sala con mucha gente que hablaba muy alto, nos hicieron pasar a ooooootro lugar igual que los anteriores: con mucha gente enfadada sentada tras escritorios grises. Una señora de esas, después de escribir no sé que cosas al dictado del licenciado de la fiscalía imprimió una hoja, me manchó el dedo con tinta y me hizo manchar la hoja con el dedo... estos mayores están locos, hacen cosas rarísimas ¿no creéis? En fin, el punto positivo es que mamá se puso contenta con el papel manchado, y se ha ido contentando más los últimos días desde aquel.

Tiene sus altibajos, que yo no entiendo bien, pero cada día está más sonriente, aunque me sigue dejando en casa de Meche a diario (hoy es la primera mañana que está conmigo en casa desde hace cosa así de dos semanas) cada día vuelve más tranquila y me da besitos más sonoros.

Bueno, yo creo que se ha quedado hoy conmigo porque ayer le reclamé: le pregunté que qué le pasaba, que si ya no me quería, que si se había aburrido de estar aquí conmigo, que si quería dejarme... ¡snif! Ella me dijo que de qué iba. Que estaba loco, que todos los viajes que hacía eran por mí, que me adoraba, que ya lo entendería de mayor (¡cómo me repatea que me diga eso!)... pero yo no me quedé del todo convencido.

Hoy en la mañana me ha dicho que tengo razón, que ella también me extraña mucho. Así que me ha prometido que mañana nos iremos de viaje a un sitio estupendo que tiene muchos libros para jugar (se llama Guadalajara, dice) y me ha editado el siguiente vídeo, relacionado con los reclamos de anoche.



Me ha medio convencido (¡me encanta cuando se pone cursi!)... si mañana de verdad nos vamos de viaje y me hace caso la creeré del todo y le perdonaré sus últimas ausencias.

domingo, 9 de noviembre de 2008

La monótona conversación de mamá

Ya veis, que se ha empeñado en que diga "papá" y no hay quien le saque la palabra de la boca.

Da igual que sea un día bueno, en el que estemos los dos contentos y activos...



... o una mañana adusta en la que estemos más serios...



... siempre me sale con la misma cancioncilla: "PAAAAAA... ¡PA!"

¡Qué pesada!

martes, 4 de noviembre de 2008

Jugando...

... y charlando con mamá entre risas y pedorretas.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Visita al abuelo (Tiempo de muertos III)

Ayer terminamos la serie de los posts de muertos (lo siento tía Marta), cuando fuimos a visitar al abuelo Arnulfo al cementerio. Fuimos solitos mamá y yo y elegimos este día por dos razones fundamentales: la primera es que según todos los eruditos estudios realizados por el pueblo mexicano, mientras los muertos niños vuelven a la tierra el día 1, los muertos adultos lo hacen de preferencia el día 2. De manera que si queríamos que el abuelo nos viera nítidamente, ayer era el mejor día del año para ir a visitarlo. La segunda razón, menos metafísica, es que mamá se moría de ganas de ir a un cementerio para vivir un día de muertos en México (es un evento antropológicamente legendario).

Se nos hizo tarde en la mañana, así que cuando por fin salimos casi era la hora de comer. Mamá dudó un momento si quedarnos en casa e ir luego, pero yo le dije que no tenía hambre (habíamos desayunado tarde) y que mejor comíamos allá junto al abuelo. A ella la idea le pareció estupenda, porque así realizaríamos inmersión completa en las costumbres del país (nunca antes habíamos comido en un cementerio... dice mamá que eso en España no se usa).

Tardamos un ratito en encontrar el panteón de la familia, lo cual no estuvo nada mal, porque así pudimos ver a un montón de personas arreglando sus tumbas, charlando con sus muertitos, colocando las flores y las ofrendas, cantando... la verdad es que fue muy interesante.

Al llegar a nuestro destino, mamá encendió la vela que llevábamos de parte de papá. Después se sentó junto a mí y me dio de comer. Luego me puso las gotas en la nariz que me están quitando las últimas flemas de la gripe... yo, como no me gusta que me toquen las narices, me puse a llorar. Atraído por mis alaridos, de detrás de una tumba salió un enterrador y, amablemente, le sugirió a mamá que a la salida me hiciera "una limpia" con una ramita de ruda, porque parece ser que los bebés después de estar en el cementerio se vuelven un poco llorones. Máxime cuando, según nos explicó, acababan de exhumar un cuerpo justito en el panteón de al lado.

Mamá le dio las gracias al tiempo que me embutía el biberón de leche para que me callara, y no se le ocurrió preguntarle cómo podía conseguir ruda (me parece que en realidad no se lo creía).

Total, que estuvimos jugando en el cementerio buena parte de la tarde, hasta que comenzó a hacer frío. Le enseñamos al abuelo todas mis gracias (desde la clásica "mosita, mosita" en la cabeza hasta mi último logro... ¡ya sé decir papá!) y cuando ya no se nos ocurría qué más contarle, decidimos volver a casa.

Antes, cómo no, mamá me sacó la obligatoria foto:




P.D. Mamá dice que es la última vez que no confía en la sabiduría popular, que se le olvidó que "haberlas hailas"... porque luego pasé toda la tarde llorando por nada ¡y no había ruda en los alrededores!

Hoy en la mañana aún me duraba el disgusto, y a la hora de la comida, contándole a papá lo que el enterrador había dicho, Eu, que es un amor, le dijo a mamá que lo de la ruda era verdad, que a ella le había pasado mucho con sus hijas. Pero que también se podía usar pirul (que es otro árbol) o el socorrido huevo. Así que, después de la comida, ahí tenéis a mamá cogiéndome en brazos y a Eu pasándome el huevo. Luego lo rompió en un vaso con agua y subieron un montón de hilillos blancos hacia la superficie... según Eu empujados por el aire que se me había metido dentro.

Mamá ni cree ni deja de creer, pero lo que es cierto es que después del huevo me quedé suave como la seda, dormí mi siesta sin despertarme para nada y al levantar tenía el mismo buen humor que siempre.

Ya sabéis: haberlas, hailas.

Altar en casa (Tiempo de muertos II)

Si en el post anterior he relatado la costumbre gringa del Halloween, aquí toca contar cómo se vive en mexicano la noche del uno al dos de noviembre.

Lo primero y más impresionante es el altar. En cada casa se pone de manera distinta, pero siempre hay elementos que no pueden faltar: las fotos de los familiares que murieron, las velas, flores de cempasuchitl (un tipo de caléndula), calaveras y algo de bebida y comida, preferentemente que sean los licores y platos favoritos de los difuntos. Luego, la manera de colocar todo eso va en función del gusto de cada casa. La tía Marisol es bastante barroca en la decoración (ya os enseñaré fotos de navidades... ahí sí que se explaya) y el altar de casa es también bastante impresionante. Os he sacado un vídeo para que podáis verlo en todos sus detalles.



Después de colocar el altar, la familia se reune en la casa para compartir el "pan de muerto" con chocolate. El pan de muerto es un bizcocho especial que está muy rico (en el vídeo de arriba se ven en un platito cinco panes, para que os hagáis una idea). La reunión puede alargarse hasta altas horas de la madrugada.

Ayer yo aguanté un montón despierto, casi hasta las once, porque mamá me había dejado dormir algo así como tres horas de siesta. Así pude estar jugando con todos durante gran parte de la velada, mientras venían el abuelo Arnulfo, los bisabuelos Lucho y Manolo, las bisabuelas Marta y Nena, y las tías Muriel y Esther a tomarse su colación.

Yo no los ví, claro, porque andaba muy ocupado trasteando con mi caja de juguetes. He aprendido que es divertidísimo jugar a vaciar la caja... Me eché una guerra con la tía Paty sobre quién se cansaba antes, si yo sacando los juguetes o ella metiéndolos... ¿Adivináis quién ganó? ¡por supuesto! ¡yo!

domingo, 2 de noviembre de 2008

Halloween (Tiempo de muertos I)

En México, merced a la eterna influencia de Yankilandia, también se celebra el Halloween. Hace dos días fuimos a pedir dulces por las casas del barrio la tía Marisol, mamá, la prima Pepita y yo. ¡Fue muy divertido!

Primero nos disfrazamos. Ni la tía ni mamá quisieron vestirse de diablas, pero la prima sí quiso ponerse un vestido de bruja y a mí mamá me colocó un traje muy calentito de calabaza que unos días antes me había traído el tío Gordo (era de la prima Mariana). ¿a que estamos guapos? Así salimos a la calle.


Recorrimos en algo más de una hora todas las casas de los alrededores, consiguiendo un botín bastante considerable. Cuando arreció el frío, mamá y la tía dijeron que ya era tiempo de volver, porque si no la prima iba a coger una pulmonía (yo, como iba forradísimo, ni me enteraba de la temperatura). La verdad es que en buen momento, porque estaba ya cansadísimo...


Luego, una vez en casa, mamá me dejó jugar con mi botín un rato mientras me preparaba la cena... ¡tenía un buen montón de caramelos!



Después me dio la papilla, y de postre me dejó chuperretear un ratito una de las paletas ¡uuuhhhmm! ¡de-li-cio-sa!

viernes, 31 de octubre de 2008

El último accidente...

Tengo diez meses y medio, y desde que estoy en casa, con mamá y los tíos, he tenido tres accidentes que me han asustado mucho.

El primero fue en la cama con mamá, era por la mañana, yo estaba en una esquinita y en un volteo me caí al suelo. Menos mal que mamá, previsora, había amontonado como cada noche un montón de almohadas en el suelo. No me hice daño, pero el susto que me llevé fue morrocotudo.

En el segundo accidente sí que me hice daño. Mamá y yo nos acabábamos de bañar (bueno, yo me bañé en mi tina, ella se duchó a mi lado). Cuando acabamos, mamá me dejó jugar en el agua unos minutos más mientras ella se secaba. En un descuido, mientras tenía la toalla sobre la cabeza secándose el pelo, yo me acerqué al borde del barreño, me aupé y me lancé de cabeza al suelo de la ducha... ¡auch! La verdad es que el grito de mamá se escuchó más que el mío, yo no tardé mucho en parar de llorar en sus brazos.

El tercer accidente pasó hace dos días. Jugaba tan tranquilo junto a mamá mientras ella escribía un mail en el despacho. Me acerqué a la estantería de enea donde la tía tiene los botes de cremas y jabones que vende. Primero jugué, con el beneplácito de mamá, a sacar los que estaban más cerca del suelo, y luego intenté alcanzar los que estaban en el segundo estante agarrándome del mueble... ¡pataplum! se me venció encima con todo su contenido. De nuevo el grito de mamá se escuchó mucho más que el mío (bueno, de hecho yo no grité esta vez, estaba demasiado perplejo). Lo bueno es que luego, con todos los botes a mano en el suelo, pude jugar a mis anchas un buen rato antes de que mamá los recogiera.



Una vez que mamá y yo ordenamos todo seguimos charlando a ras del suelo, que es más seguro.

El desayuno del domingo

Tras la fiesta, que terminó tarde (aunque mamá y yo nos fuimos a dormir antes de que acabara, para cuidar un poco a nuestros mocos), la mañana fue de "resaca" griposa. El desayuno riquísimo (manzana con plátano y zumo de naranja), pero poco dialogado, como podréis observar en este vídeo.

La fiesta del sábado

Este fin de semana celebramos en casa el cumpleaños del Don (el abuelo). Hicimos una fiesta grande con toda la familia. Habría sido más divertida si yo no hubiera estado constipado. Pero aún así me gustó estar jugando con todos.

Primero vinieron los primos. Hacía mucho que no veía al Ratón ni a Hector Andrés. Me encantó reencontrarme con ellos. Normalmente, de los primos, a quien más veo es a Marijose; no sólo porque vive cerquita de casa y viene a menudo, sino porque me quedo con ella y con Yayis cada vez que mamá tiene que hacer papeleos. Total, que la novedad fue sin duda el Ratoncillo, que es mi superamigo y me deja tirarle del pelo.



Después de estar un rato en el cuarto, ya socializamos con el resto de la familia en el salón. Tras comer llegó un primo nuevo al que apenas conzco, Lui, que tiene tres meses más que yo. Si no fuera por los mayores, que dejan de hacerme caso A MÍ en exclusiva cuando está él, y que le dan MIS juguetes, yo creo que me caería mejor.



Total, que aguanté la competencia, enfermo, castigándolo con el látigo de mi indiferencia, toda la tarde. Hasta que en la noche ya me cansé y le hice notar mis celos... ¡salió corriendo! (bueno, sentándose). Menos mal, así ya, por fin, la prima Maite jugó un ratito conmigo como siempre... ¡es míaaaaa! ¡solo míaaaaaa! ¡mi tesorooooo!

jueves, 30 de octubre de 2008

El viernes fui al médico.

Llegamos diez minutos antes de tiempo, y tuvimos que esperar en la salita hasta que el doctor terminó de vacunar a otra niña... ¡Fue muy aburrido!

Mañana tranquila...

Hace unos días, en el jardín, aprovechando el sol.
Lo que da de sí un recipiente de plástico con agua dentro ( y porque mamá se cansó antes que yo, si no ahí seguiría...)

miércoles, 29 de octubre de 2008

Seguimos intentándolo...

Ahora en youtube, una vez que definitivamente nos damos por vencidos con el google videos.
Se están subiendo los vídeos, mañana en la mañana, cuando nos despertemos, los compartiremos aquí... ¡tened paciencia!

sábado, 25 de octubre de 2008

¡Nos rendimos!

Son casi las tres de la madrugada y tenemos que dormir para estar potables este fin de semana. Mañana sábado tenemos tres cumpleaños (el Don, la tía Judas, la tía Maru), el domingo otro (la prima Mariana). Además mamá y yo tenemos una gripe de caballo, somos máquinas de mocos y flemas.
Total, que no puedo subir nuevos vídeos hoy (se ha vuelto a romper el google videos). Mañana en la noche, si acabamos con fuerzas, lo intentaremos de nuevo. Si no, hasta el domingo o el lunes. Imaginadnos pasandolo estupendamente a nosotros y a nuestros mocos en todas las fiestas familiares. Así estaremos.

Por cierto, nuevas novedades de mi "situación jurídica". Mamá contaba con poder dar el paso gordo este lunes, pero ha llamado al señor importante que lleva mi "expediente" en ese sitio oficial del que nunca recuerdo el nombre y el señor le ha dicho que posiblemente hasta dentro de dos semanas nada, así que "ajo y agua". Mamá ya no se desespera como al principio con los plazos elásticos, dice que yo le he enseñado a tener paciencia... ¡Qué remedio! (yo creo que ya venía algo aleccionada de España, con los "minutos microsoft" de papá. Pero claro, la verdad es que no tiene comparación....).
Total, que segimos pensando en poder volver a casa por navidad, pero sin echar las campanas al vuelo. Repedimos energía positiva desde el otro lado del charco (¿por veinteava vez en estos meses?).

Un besote! Buen fin de semana!

miércoles, 22 de octubre de 2008

¡Por fin! Termino de contaros la fiesta del sábado

Pues sí, al final mamá pudo subir los vídeos. Aquí os paso tres de la noche, después de cenar.
Normalmente yo, entre ocho y media y nueve y media ya estoy en la cama roncando, pero el sábado, como era fiesta, no pude acostarme hasta pasadas las once, porque todavía seguíamos en Hobbo's Pizza de reventón.

Los tíos mayores se fueron yendo desde tempranito, cuando yo estaba cenando mis Gerber de turno (cuando salimos por ahí, mamá a veces me lleva la papilla casera, pero casi siempre me compra botes de Gerber, que en España se llaman Potitos, para que me entendáis). Por la noche sólo nos quedamos "los jóvenes" (para mí son todos unos viejos, en realidad, la media de edad era de treinta y algo). De niños, sólo estaba yo, lo cual estaba bastante bien, porque se rifaban para estar conmigo haciendo monerías, sobre todo la tía Gaby, que es una de mis favoritas.



Luego llegó la tía Judas con una hamburguesa y la compartió conmigo...



Después de la hamburguesa ya estaba cansado, pero no me quería perder nada de la fiesta, así que no me dormí. Me quedé con mamá en una esquinita jugando con un vaso, mientras los mayores seguían hablando y riendo.



Al final, cuando terminé de romper el vaso, ya me estaba aburriendo. Suerte que los mayores temían que la policía les pusiera la primera multa en la inauguración por estar con la puerta abierta y bebiendo alcohol, y propusieron seguir la marcha en casa de la tía Ana Laura. Allá nos fuimos todos. Mamá nada más llegar me cambió, me dio el biberón y me acostó en la cama de los tíos... Al cabo del rato se me unió el tío Giovanni, que estaba derrotado de tanto trajín todo el día.

No recuerdo cómo llegamos a casa. Mamá dice que, ya de madrugada, al terminarse el festejo, nos llevó la Tía Argelia en su coche... yo ni me enteré. Estaba muerto de cansancio. El domingo me levanté casi a las once ¡nunca me había despertado tan tarde!

¡Nada! ¡Que no hay manera!

El google videos está fallando, así que no he podido subir las últimas grabaciones. Mamá ha intentado el clásico recurso de reiniciar, y también el de desinstalar y volver a instalar el programa... ¡ni modo! Todo el día el ordenador encendido para nada.

Ahora mismo está intentando subir un vídeo desde la misma página de google, pero intuye que tardará la repera, así que ha decidido irse a dormir mientras se carga.

Para que mañana papá (ni los abuelos, tíos, amigos...) se encuentre con el blog sin actualizar, voy a subir algunas fotillos de la inauguración de la pizzería de Ana Laura:


En esta foto está la tía Judas intentando sacarme una foto con su móvil. Yo me lo pasé en grande jugando a ponerme serio cuando ella me apuntaba con la cámara y riéndome cuando ya había sacado la foto.


Aquí están la tía Ana Laura y el tío Giovanni estrenando su superhorno con una pizza deliciosa (¡no sabéis qué calor hace en esa cocina!)


En esta foto está muchos tíos que fueron a la fiesta. De izquierda a derecha Tere, Gaby, Axel, Verónica (también llamada Nuri, también llamada Veroelote), Bety, y el novio de Verónica, que no recuerdo si se llama Víctor o Rubén, pero que era simpático aunque poco hablador.


Y os dejo con un primer plano mío saboreando la pizza... Fue un día de descubrimientos gastronómicos: Pizza, raviolis, lasaña, ensalada y hamburguesa... ¡ñam, ñam!

martes, 21 de octubre de 2008

¡Hola Madre Patria!

El sábado mamá y yo nos fuimos a la inauguración de la pizzería de la tía Laura y el tío Giovanni... Mamá sacó unas cuantas fotos y vídeos, pero esta noche "se rompió" el programa que los sube a internet y no pudo actualizar el blog.
Ahora mismo nos vamos a la calle, ella al juzgado, yo con Yayis y la prima Marijose, así que no nos da tiempo a contaros bien bien todo lo que pasó (fue un día superdivertido).
En lo que volvemos y podemos seguir escribiendo, aquí os dejo un vídeo salutatorio mío con la tía Gaby y el tío Axel.



¡Besos! ¡Hasta la vuelta!

P.D. Tío Fofó: el señor indio que sale a la derecha es el diseñador que te hace los trajes semestrales (a tí y a los políticos de medio mundo)... ¡Qué coincidencia! ¿verdad? Es un encanto.

lunes, 20 de octubre de 2008

Una tarde con mamá...

Mamá ultimamente pasa gran parte del día fuera de casa, de los juzgados a la fiscalía, de la fundación al registro... Yo me quedo con Yayis y la prima Marijose en casa de la tía Meche. Mamá me suele dejar allí por la mañana, tempranito, y me viene a buscar a una hora indeterminada de la tarde, cuando termina de hacer sus cosas de eso que ella llama mi "situación jurídica" cuando está de buenas, o la "burrocracia" cuando está de malas.

Luego, ya juntos, pasa algún tiempo en el despacho, pegada al ordenador. Mamá trabaja, habla, estudia, escribe, lee... en internet. Casi todo lo que hace tiene que ver conmigo; desde subir los vídeos al blog para que papá me vea hasta empollarse el código civil del DF, pasando por charlar con la abuela sobre cómo vestirme según los criterios de la "colorterapia" (que la abuela está aprendiendo) o participar en foros de adopción para resolver sus dudas del proceso con otros padres más adelantados.

Mientras ella está tecleando sobre la mesa, yo normalmente me mantengo jugando a su lado, sobre el suelo. Saco los papeles de la papelera, leo, hago ruido con los sonajeros... No me estoy quieto. Aunque aún no sé gatear, me muevo bastante, sentado o tumbado sobre el suelo. Cuando mamá está concentrada en la pantalla yo juego a avanzar o retroceder uno o dos metros de su lado, hasta que llego a las estanterías o a la pared, y allí me quedo trabado.

Entonces la llamo y me viene a rescatar. No puede sustraerse a la tentación de dejar lo que esté haciendo para estar un ratito conmigo, sólo conmigo. Luego, después de echar unas risas, vuelve a su quehacer internáutico mientras yo sigo entretenido con mis cosas... hasta que todo vuelve a empezar o llega la hora de la cena.

Os dejo aquí tres vídeos que ilustran momentos de una tarde cualquiera como esta que acabo de relataros.







Os quiero!

viernes, 17 de octubre de 2008

A carcajada limpia

Mamá me cuenta que el abuelo le decía a ella de pequeña que no debía de fiarse ni de su padre, y ella me lo repite a mí para que no caiga en sus trampas... ¡lo que pasa es que es mi mamá! Si no confío en ella, ¿en quién podré hacerlo?
Si ella me dice que levante las manos para golpearme la cabeza mientras jugamos, pues yo lo hago las veces que haga falta, sin sospechar nunca que me va a traicionar a media canción de la calabacita para hacerme cosquillas en las piernas.

Nota: (bueno, en realidad yo sé lo que va a pasar cada vez, pero es más divertido así, haciéndose el sorprendido. Lo digo aquí en la intimidad, no compartáis mi indiscreción con ella, que seguro que se desilusiona. Porque es que mamá sí que es inocentona y cree que me engaña de veras... ¡ilusa!)

¡Ya me salieron los paletos de abajo!

Bueno, sólo la puntita, pero mamá dice que ya araño cuando le muerdo la nariz en mis ataques de amor súbito...

¡Ya soy mayor!

Tras los pasos de papá.

Mamá me está preparando para el futuro. Dice que tengo que ponerme las pilas desde chiquitito si quiero heredar los negocios de papá, así que me da revistas empresariales para que vaya aprendiendo.
A mí lo que me cuenta me suena a chino, pero las revistas me encantan... ¡son entretenidísimas!

Comiendo queso fresco.

Según voy creciendo, mi pie, a la hora de la puesta del pijama en la noche, va adquiriendo sabores más intensos, con sutiles variaciones de aroma dependiendo de si he ido calzado durante el día o si ha hecho calor o frío.

Si queréis, os invito a probarlo cualquier noche de estas. Mamá dice que está riquísimo.

Las paredes de mi cama.

En las mañanas, si mamá no tiene que ir a hacer papeleos, me deja jugar un ratito antes de desayunar. Dice que es una pena que la cuna sea de viaje, porque al no tener barrotes no puedo practicar el levantarme solo. A mí no me importa, porque los barrotes no hacen tanto ruido como la red que rodea mi cama. Además, es bien divertido cuando mamá y yo nos tocamos a través ella.

jueves, 16 de octubre de 2008

El mundo, a ras del suelo, es increible.

Mientras mamá trabaja en el despacho, yo investigo el mundo bajo sus piernas. El funcionamiento del zapato, el sonido de la mesa, la textura de la moqueta, el movimiento de las ruedas de su silla... Hasta clavarme completamente en la seductora realidad de la papelera... ¡uauuuuuhhhh! ¿Alguien conoce algo más fascinante?

El saquito de la abuela (en la cuna 2)

Y va mamá y mientras me limpia los mocos le cuenta por el skype a la abuela Marta que me desarropo por las noches. Y va la abuela y le dice que me fabrique un saco de manta con tirantes para que no pueda desarroparme. Y va mamá y de salida de los juzgados me compra una manta. Y en la noche va y la dobla y la cose. Y va y en la boca del saco cose también unas cintitas que pueden atarse. Y va mamá y me introduce en el saco al día siguiente.


Y voy yo y ya no tengo mocos...

¡Qué grande es la abuela!

miércoles, 15 de octubre de 2008

Dormido. Despierto (en la cuna 1)

Con esta expresión duermo todas las noches...


Con este gesto me despierto cada mañana...


... mamá dice que está enamorada de mí.

martes, 14 de octubre de 2008

Cazando una mariposa...

Un día cualquiera, después de despertarme, después de que mamá me cambie el pañal, antes de bajar a la cocina a desayunar, ¡un ratito de juegos en su cama!

Viendo la televisión.

Mamá y yo normalmente nunca encendemos la tele de nuestro cuarto, nos gusta más jugar o ir con el tío Javier a ver cualquier película en su habitación. Hace unos días, sin embargo, estuvimos viendo un programa. Ella sentada en su cama y yo de pie en mi cuna. Cuando pasaba algo interesante, lo comentábamos.

lunes, 13 de octubre de 2008

¡Ñam, ñam!

La hora de la comida no siempre es tan divertida como los domingos... para evitar que me pusiera nervioso, la tía Marisol, que es un crack en cuanto a consejos maternales se refiere (aunque a veces mamá no le haga caso), le dijo a mamá que me diera de comer siempre en el mismo lugar y más o menos a las mismas horas. Mamá siempre que puede cumple con su sugerencia, menos los domingos que hace sol, entonces me deja comer fuera, en el taca-taca, y no siempre es ella la que me da de comer... ¡me encanta la novedad!
Este domingo fue mi amor platónico (la prima Pepita) quien dirigida por las tías me endilgó el potito.

domingo, 12 de octubre de 2008

Mañana dominguera

Ayer hizo un día extremo. En la mañana sol de verano, en la tarde tormentón con inundaciones incluidas. Así es mi país en esta época del año.

Después de desayunar y antes de mi siesta mañanera, aprovechamos para estar un ratito en el jardín aprovechando el calor. Fue bastante divertido.



Después de jugar mamá me preparó el bibe y me tumbó con él en mi cuna. Como tenía sed después de tanto movimiento, hice todo lo posible para no quedarme dormido... pero tardé bien poquito en cerrar los ojos...



y a los cinco minutos ya estaba roncando

De compras.

Ayer fue el cumpleaños de Ale, la vecina, y fuimos a comprarle un regalo al super. A mí me gustaba todo lo que había en las estanterías, pero mamá dice que ya tengo demasiados juguetes, así que no me compró ninguno. No importa, dentro de poco es mi cumple y entonces me tocará a mí.

Una mañana cualquiera

Me gusta que mamá me cambie el pañal por la mañana. Me quita las numerosas capas de ropa con las que duermo y me deja un ratito patalear a gusto mientras charlamos sobre lo que hemos soñado cada uno durante la noche.

Preparando mi cumple.

Dentro de dos meses y dos días es mi primer cumpleaños. No sé si sabréis que aquí en México no puede haber cumpleaños que se precie sin romper la piñata con el palo. La tía Marisol se ha empeñado en enseñarme a darle a la piñata y llevamos ya dos días practicando con un cucharón de cocina y la sevillana de tela donde guarda las bolsas... También me ha enseñado a coger el teléfono, por si un día me llama papá, para que le conteste y le cuente cositas. Este vídeo es de ayer en la mañana, después del desayuno.

Más videos...

Ayer estuve un buen rato jugando en la cuna mientras mamá recogía el cuarto, que estaba algo desastrado (quien la conoce, ya se imagina). Mamá dejó junto a mí el saco de mis "chácharas", del que iba agarrando cosas con las que jugar.

Lo primero fue el globo grande que me regalaron el fin de semana en el cumple del nieto del Doc... A principios de semana era muy divertido porque volaba sobre mi cabeza, atado a mi muñeca. Yo movía la mano y el globo se movía. Creo que el lunes me pasé algo así como dos horas hipnotizado mirando al techo y moviendo la mano. Ahora es mucho más accesible, ya está medio deshinchado, y hace un ruido bárbaro.



También tengo un globo chiquito que es más manejable y también hace mucho ruido...



Después de los globos me dio por la literatura. Los libros son la tercera cosa más interesante del mundo (por delante van los plásticos y los ordenadores) y me encanta jugar con ellos. Mamá dice que seré un lector precoz a este ritmo... pero ya sabéis lo que siempre pasa, esas son sus expectativas, es muy posible que haga como todos los hijos del mundo y la lleve la contraria decidiendo que no me gusta leer una vez que crezca lo suficiente para identificar las letras. Por ahora me conformo con pasar y arrugar las páginas, que es algo entretenidísimo.



Como ayer no hizo mal día, antes de comer mamá y yo salimos un rato al jardín. Me puso una mantita en el suelo para que me sentara en ella, pero aunque todavía no sé gatear ya me muevo con la suficiente soltura como para dejar la manta atrás y avanzar poco a poco hacia donde quiero. La hierba también es algo divertidísimo con lo que jugar. Dice la tía Marisol que no sabe para qué contrata al jardinero si me tiene a mí para cortar el cesped, mamá le responde que contrata al jardinero para que siembre las calvas que yo dejo arrancándolo de raíz... Son unas exageradas, comprobad por vosotros mismos en este vídeo que no es tan grave...



¡Buenas noches a todos! ¡Muchos besos de mamá y míos!


P.D. ¡FELICITADME! Ayer fue la primera noche, en toda mi vida, que dormí de un tirón hasta la mañana... Mamá está contentísima y orgullosísima de mí.

¡Otro beso!

sábado, 11 de octubre de 2008

Enfados...

Papá, el abuelo, las tías... todo el mundo se enfada con razón. Mamá anda ocupadísima entre unas cosas y otras (de aquí a menos de un mes finaliza el primer plazo de eso de "mi situación jurídica" y está viendo por dónde continuar los tiros de abogados, jueces y funcionarios todo el día) y no actualiza mi blog por más que se lo pido.
Por fin hoy entre papá y yo la hemos convencido de que suba al menos un vídeo o foto diario, para que no me olviden los que están en España, y aunque ella protesta porque dice que no es suficiente con mostrar fotos sueltas de cosas pequeñitas de mi vida, ha acordado con nosotros que mejor algo que nada.
Así que aquí van algunos vídeos de hace unos días, la semana pasada, que fuimos a pasar el día con unos amigos a casa de la tía Meche.

Este es de la llegada a casa, cuando aterrizamos por fin en nuestro cuarto. Mamá después de cenar en casa de Meche, mientras ayudaba a recoger la cocina, me dió un trozo de apio para que fuera mordiendo... ¡qué descubrimiento! Nunca antes lo había probado y me encantó, hasta el punto de que no dejé de mordisquearlo feliz mientras salíamos de casa de la tía Meche, mientras veníamos a casa en el coche, mientras mamá me cambiaba el pañal... ¡ñam, ñam!



Después de ponerme cómodo, mamá y yo bajamos a la cocina a cenar algo de fruta con cereal. En la cena me dió tiempo a hacer de todo, como podéis observar en el vídeo siguiente:



Luego de vuelta al cuarto, y mientras mamá retiraba mis trastos de la cuna para que pudiera dormir cómodo, me dejó en su cama con un trozo de plástico (mi juguete favorito)... ¡me lo pasé bomba!



Bueno, a ver si esto dura y mamá sigue subiendo vídeos y fotos con regularidad, aunque sea sin orden cronológico exacto y sin tanto texto explicativo... ¡ya estoy deseando que todo lo "burrocrático" (como lo llama ella) se resuelva pronto y poder ir a España a mostraros mis gracias personalmente!

Os envío un beso gigante. Mamá dice que otro grandísimo de su parte.

martes, 23 de septiembre de 2008

21 de septiembre

Esta noche ya recuperé unos cuantos días de mi atraso. Aún así todavía me quedan otros cuantos más por actualizar. Según voy esperando a tener ratitos para escribir se me van acumulando más, así que en lo que continúo poniendome al día de lo que falta voy a ir intercalando cosas del presente, para que no se me olviden.

Ayer, domingo, mamá y yo nos levantamos tarde, todos los demás en casa se habían ido a misa e iban a desayunar en casa de Meche. Nosotros declinamos la invitación porque era muy tarde ya para vestirnos y nos preparamos para pasar un día hogareño.

Desayunamos en la cocina, y después de desayunar mamá se puso a recoger la cocina. Para que no me aburriera en el entretanto me ató un globo a mi silla, de los que la tía puso en el salón para decorar el 15 de septiembre (dia de la Independencia de los Mexicanos frente a los Españoles, que es fiesta nacional al mismo nivel que la Navidad, más o menos).



Después de tirar el globo, mientras mamá preparaba la olla con mis papillas de la semana, estuvimos dialogando un buen rato.



Mientras se hacía la comida, mamá me cambió el pañal, me dejó leer un rato sus revistas mientras que ella se duchaba y estuvo jugando luego conmigo a sacarnos fotos en lo que se calentaba el agua de mi baño.



En mi barreño, que me gusta tanto, estuvimos jugando también mucho tiempo.


Descubrí que aplaudir en el agua es aún más divertido que aplaudir fuera de ella, porque nunca sabes dónde te va a salpicar cada vez. Las "palmas palmitas" es mi última gracia, y no pierdo ocasión de practicar poniéndole cada vez más ritmo.



Después mamá me lavó el pelo. Es la parte que menos me gusta de bañarme, pero como soy bastante estoico no me quejo mucho. Además mamá, ahora que tengo más pelo, me hace unas crestas superchistosas que me gustan mucho cuando me miro en el espejo.


Después del baño viene normalmente el momento toalla y cremita. La crema me la compró papá cuando estuvo aquí y me gusta mucho que mamá me embadurne. Luego la piel me queda suavecita suavecita... Por supuesto, el domingo no perdí la ocasión de seguir aplaudiendo en cuanto mamá me liberó los brazos.



Después del baño mamá me dejó dormir un rato mi siesta mañanera, pero como ya era tarde me desperté pronto con hambre. Bajamos a comer a la cocina y justo cuando terminé de comer aparecieron la tía Marisol, el tío Javier y el abuelo Jorge, que también estaban hambrientos. A mí me tocó puré de pollo con chayotes, y a ellos pozole.
Mientras comían mamá me sentó en mi taca-taca.



Cuando el abuelo terminó de comer estuvo un ratito jugando conmigo. El abuelo no juega mucho conmigo, pero cuando lo hace la verdad es que nos lo pasamos muy bien los dos. Siempre me llama "chiquitín" con un tono tan cariñoso que me entra la risa.


Después de comer mamá se puso a lavar los platos, y como yo ya estaba aburrido de estar en el taca-taca la tía me sentó a su lado para que jugara con un trozo de papel de aluminio y pudieramos hablar de frente.


Cuando mamá terminó me dio el biberón y automáticamente me quedé dormido. Como era domingo no me importó quedarme en la cuna hasta tarde. Cuando mamá vino a despertarme preocupada ya había oscurecido. Habían llegado Elvia y Rodolfo a casa, unos amigos de los tíos que a mí me caen especialmente bien desde el día de la Independencia, que estuvimos jugando juntos mucho tiempo. Nada más llegar, sentado en la mesa frente a la tía, no pude dejar de enseñarle a Elvia mi nuevo logro...



Tras darme la cena mamá subió conmigo de nuevo al cuarto pensando que iba a tardar mucho en dormirme, después de la supersiesta que había tenido... ¡pero no! Después de jugar un ratito caí como tronco en la cuna.

30 y 31 de agosto

El 30 fue un día triste. Para empezar mamá y papá cometieron la torpeza de enfadarse entre ellos por una tontería por la mañana, así que estuvieron disgustados gran parte del último tiempo que les quedaba juntos, cada quien por su lado. A mí me cuidaron muy bien, primero mamá, mientras papá estaba terminando sus cosas de trabajo, y luego papá, mientras mamá estaba triste.

Por fortuna, justo antes de que papá tuviera que irse de casa se dieron cuenta de que más que enojados estaban apenados por tener que separarse, así que volvieron a hacerse amigos ¡justo a tiempo! Y para cuando salimos con el tío Javier al aeropuerto hasta se permitían hacer bromas con respecto a lo que había pasado.

En el aeropuerto nos tomamos un café mientras esperábamos que papá embarcara. Yo al principio no me di cuenta muy bien de lo que estaba pasando, así que jugué con todos como siempre. Cuando llegó la hora de irse, mamá se fue con papá mientras yo me quedaba en la cafetería con el tio Javier. Tardó un ratito en volver y tenía los ojos algo rojos, pero me cogió en brazos como si nada y se terminó el sandwich que había pedido mientras hablaba con el tío, algo mustia, sobre esas cosas de mayores que siempre son tan aburridas.

A mí ya me estaba dando sueño, así que me alegré de que por fin nos levantáramos y nos fueramos al coche. No entendía como papá no venía con nosotros, pero como estaba tan cansado no tuve oportunidad de preocuparme. Nada más subir al coche me quedé dormido.

Al llegar a casa ya era tarde, mamá me dio de cenar y nos acostamos juntos prontito. Papá no aparecía por ningún lado, y yo empecé a relacionar la pena de mamá con su ausencia. En la noche lloré un poquito, por una parte porque yo también extrañaba a papá y por otra parte porque quería recuperar mi puesto en la cama, visto que él ya no estaba. De madrugada mamá por fin cedió y levantó de la cuna para tumbarme junto a ella. Estuvimos abrazaditos el uno al otro el resto de la noche consolandonos mutuamente.

Al día siguiente ya estábamos más contentos. Era domingo y vinieron Meche y Marijose a pasarlo en casa con nosotros. Salimos al jardín y estuvimos jugando un buen rato, estrenando el petate que papá me había comprado en Tepoztlán unos días antes.

28 y 29 de agosto.

Esta fue nuestra última mañana en la casa de Cuernavaca... ¡un caos! Preparar la vuelta al DF le costó a los mayores un buen puñado de horas... Mamá estaba escandalizada, no paraba de repetir "¡esto es peor que una mudanza! ¿De verdad que hemos acumulado tántas cosas en solo dos semanas?". A mí, por suerte, me dejaron dormir una larga siesta mañanera mientras ellos se las ingeniaban para meter todo en los coches.



A eso de las cinco llegamos a la casa. Comimos con Javo en un puesto de hamburguesas cercano que a mamá le gusta mucho y quería enseñárselo a las tías y nos fuimos corriendo al centro para que conocieran, aunque fuera solo un ratito, algo de la ciudad.

Estuvimos paseando por el Zócalo y sus alrededores hasta que se puso a llover, luego nos fuimos a cenar al hotel Majestic, desde cuya terraza vimos el atardecer sobre la plaza. Después, antes de volver, mamá se empeñó en subir al restaurante de la Torre Latino para que las tías se hicieran una idea de la extensión de mi ciudad y pudieran ubicar las principales calles y plazas. ¡Alucinaron!

Después de la experiencia volvimos a casa, ellas se fueron de fiesta con el primo Javo y sus amigos y papá, mamá y yo nos quedamos durmiendo, porque al día siguiente teníamos que madrugar para llevarlas al aeropuerto.

Al final sólo mamá las acompañó al avión junto con la tía Marisol. Yo me quedé con papá en la cama, porque era muy temprano, y el resto del día, a la vuelta de mamá, lo pasamos en casa descansando y hablando con los abuelos por el ordenador (bueno, papá tuvo que salir con sus amigos a hacer cosas relacionadas con sus planes de trabajo en México, pero fue un ratito y casi no cuenta).

27 de agosto

El miércoles ya sólo nos quedaban dos días de disfrutar a las tías, así que nos pusimos un poco más las pilas para hacer turismo. Ese día visitamos Tepoztlán y Cuernavaca (es que aunque vivieramos ahí, aún no habíamos bajado a pasear por el pueblo).

En Tepoztlán estuvimos paseando mucho por todo el pueblo: almorzamos en el mercado, donde compramos algunas cositas para la casa de Galicia (un cesto de paja para la ropa que invalidó mi carrito por el resto del día, por ejemplo...) y para los bares de papá (¡tengo unas ganas de ir a conocerlos!).



También las tías compraron regalitos (a mí me regalaron dos pares de zapatillas para que empezara a caminar que son superchulas y me hicieron mucha ilusión!) y Rodolfo compró sus eternas pulseras rojas, que protegen del mal de ojo y las envidias. Estuvimos toda la mañana caminando, no subimos a la pirámide de la montaña porque nadie llevaba calzado adecuado... aunque creo que esa fue más bien una excusa porque parecía que a todos les daba pereza.


Terminamos en un restaurante maravilloso, pero no comimos nada porque si nos quedábamos no nos iba a dar tiempo a estar un ratito en Cuernavaca, así que los mayores sólo se tomaron una cerveza en lo que yo me terminaba el Gerber y volvimos a subir al coche.

A Cuernavaca llegamos entrada la tarde y apenas nos dio tiempo a dar un pequeño paseo por el zócalo y la plaza antes de zambullirnos en el mercado de artesanías, por el que caminamos un montón. Cuando ya cerraron todos los puestos volvimos a la plaza y mamá propuso que nos sentáramos en una terraza que tenía unas mesas muy bonitas para descansar. Allí cenamos. A mí me pidieron un plato de fruta que esforzadamente me dieron papá y Rodolfo. Luego mamá me dio el biberón justo cuando comenzó la música en directo... con la mala suerte de que el bafle principal estaba a apenas dos metros de su espalda, así que no hubo manera de dormirme.




Papá y mamá aprovecharon la coyuntura de que allí yo no iba a dormir para irse conmigo a dar un paseo por la plaza. Cuando volvieron se encontraron con la mesa revolucionada. Todos, dirigidos por Rodolfo, coreaban las canciones del grupo y hacían peticiones especiales de sus temas favoritos. Mamá se sentó otro ratito con ellos, en lo que terminaban de cantar, mientras papá paseaba conmigo de lado a lado.

Cuando por fin en la mesa se apiadaron de papá (que en realidad yo sé que estaba disfrutando de lo lindo viéndome dormir) nos volvimos a casa. En el camino nos perdimos un poco y yo me desperté algo enfadado ¡ya quería llegar a mi cuna!. Menos mal que estaban mamá y las tías inspiradas, porque para mi sorpresa (y la sorpresa de Rodolfo y su sobrino en el asiento delantero) recorrieron todo el repertorio de nanas y canciones infantiles que conocen... desde el Señor Don Gato a tres voces hasta Los Montañeros en varias versiones. La verdad es que fue un día super completo con un final muy divertido que me terminó de agotar.

26 de agosto

El martes pasamos todo el día en casa, jugando en la piscina, tirados en la hierba, durmiendo siestas interminables... Por no hacer, no hicimos apenas fotos, con estas dos os podeis hacer una idea.



En la tarde llegó Rodolfo con un sobrino suyo que va a ir a estudiar periodismo a Madrid este curso. Se apuntaron a "la hueva" con singular alegría...

25 de agosto

El lunes fue un día tranquilo, aunque realmente nos dio tiempo a hacer un montón de cosas.

Para empezar mamá decidió tomarle la palabra a las tías, que el día anterior habían dicho que ellas estaban encantadísimas de hacerse cargo de mí en las mañanas si ella quería dormir un ratito más. Así que, cuando yo me desperté, a eso de las siete, mamá ni corta ni perezosa me cogió en brazos y me llevó a su habitación, me soltó sobre la cama de la tía Mar y le dijo "tu sobrino quiere jugar contigo". Yo quería jugar en general, sin personalizaciones, pero no me pareció mala idea la de hacerlo con la tía, así que no protesté nada mientras mamá se iba de nuevo a su cuarto. Me quedé sonriendo al bulto sobre el que estaba sentado, que con los ojos aún medio cerrados intentaba dilucidar lo que estaba pasando.

Afortunadamente la tía Mar no tiene mal despertar (al menos no conmigo) y se quedó encantada enseñándome a utilizar los juguetes que me había traido desde España de parte del resto de la familia.

Luego, cuando ya me entró hambre, bajamos todos a desayunar. Mamá me preparó mi papaya y me fui a la piscina con al tía Marta para comermela. La tía literalmente me bañó en pulpa, pero algo me entró en la boca.


Luego de comer nos quedamos un rato de chachara con Pepe ahí mismo, mientras los demás se preparaban para la excursión que íbamos a hacer a Taxco.


Después del biberón, papa y yo nos duchamos. Entre la modorra de la siesta matutina, lo mullidos que están los brazos de papá y el agua calentita me estaba quedando dormido...


... pero al final me espolvorearon de talco, me vistieron y me metieron con ellos en el coche sin dejarme cerrar los ojos. Sólo entonces, ya fuera de casa, pude dormirme.


Cuando desperté estabamos en Taxco. Allí anduvimos paseando todo el día. Fuimos a la catedral, callejeamos, nos tomamos un refresco en un bar desde el que se veía todo el pueblo, compramos regalitos, comimos en la azotea de un restaurante del centro, mamá me tupió a naranja con la excusa de que estaba estreñido (¡odio la naranja!), me quedé con papá y Pepe en un bar del zócalo mientras mamá y las tías paseaban y compraban cositas para la casa de Galicia... Pasamos un día estupendo, en resumen. No puedo subir fotos porque las mejores están en la cámara de la tía Mar y ella y mamá aún no han hecho intercambio, pero podéis imaginarnos paseando por un pueblo de cuento típicamente mexicano y seguro que no andareis muy desacertados con la realidad.


Al atardecer, a mamá le tumbó la migraña que llevaba arrastrando todo el día, y los mayores decidieron volver a casa para que ella pudiera descansar. Llegamos bastante tarde y nos fuimos a la cama todos directos, porque estábamos echos polvo de tanto pasear.

24 de agosto

El día siguiente al cumple de la tía Marisol hicimos otra fiesta en casa. Asistieron todos los que estuvieron el día anterior menos el Gordo y su familia, porque tenían que estar con el papá de la tía Irene, que está malito. También vinieron a pasar el rato los tíos Toño, Pepe Toño, Argelia y Judith, además del Doctor de la Cruz, su mujer Margarita, y su hijos, nuera y nieto.

Fue un día muy similar al anterior, estuvimos todo el día en el jardín, yo pasé de brazo en brazo y recibí millones de mimos y piropos, papá se ocupó de organizar la comida, casi todos nos bañamos en la piscina, los mayores hablaron mucho entre ellos y jugaron conmigo... La verdad es que fue una jornada casi perfecta. El "casi" fue porque la tía Marisol, a la que los años que cumplió el día anterior le sentaron mal, pasó casi todo el tiempo en el cuarto, enferma del estómago. La extrañé mucho.

Luego, al atardecer, cuando los mosquitos estaban empezando a pasar al ataque, casi todos se despidieron de nosotros para volver a la ciudad. En compensación llegó Pepe, un amigo de papá que está ahora con él en España. Normalmente vive en Canadá con su mujer, pero también tiene problemas con papeles (¡de verdad es que son un rollo cuando los mayores se ponen a rellenar formularios!) y no le es posible volver por ahora a su casa, lo mismo que nos pasa a mamá y a mí. Así que decidió quedarse unos días con nosotros para matar el tiempo de la espera de los papeles haciendo turismo. Quedamos en la casa las tías Mar y Marta, el tío Pepe, papá y mamá. Ellos se sentaron a charlar y a comer patatas y palomitas en la cantina; yo por mi parte me fui a la cama prontito... ¡es que las vacaciones en familia son agotadoras!

Aquí os dejo una foto de uno de los mejores momentos del día. Fue por la tarde después de la siesta. Me senté con la familia del Doctor y jugaba con los muñecos de lucha libre de su nieto mientras su nuera me daba a comer en la mano mitades de uvas peladas y sin pipos... Fue la primera vez que probé las uvas y me encantaron.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Las aguas van volviendo a su cauce subterráneo...

... y este ratito de Ojos del Guadiana nos ha servido a mamá y a mí para poder distinguir la cantidad de bichos que se esconden en el fango, bajo los torbellinos que sorteamos cada día en este proceso de convertirnos en madre e hijo con papeles.

Ahí vamos, intentando no naufragar en la cueva, buscando una salida al mar abierto, poder volver a casa.

Mientras tanto el mundo sigue girando, y yo sigo creciendo. Es la maravilla de la naturaleza. Me están saliendo los dientes. Se me ven dos manchitas blancas en medio de la encía inferior que me molestan algo y me dan un irrefrenable deseo de morderlo todo. Ya sé dar palmadas y procuro que las cosas no se me caigan cuando estoy en el taca-taca o en la silla, porque sé que no voy a poder cogerlas. Me circuncidaron y la herida cicatrizó del todo, mi pis ahora sale a propulsión. Tengo muy largo el pelo, dice mamá que a este paso voy a poder hacerme una coleta antes del año. Ya como comida de mayores y duermo la mayor parte de la noche seguida. Balbuceo incoherencias con mucho sentido... La vida, en fin, que se abre paso y sigue su curso a pesar de los pesares.

Todo esto que cuento ha pasado en este último mes que lleváis casi sin noticias... El último post completo fue del 23 de agosto. Esta noche voy a intentar hacer un poutpourrí de fotos y vídeos de los días que no he estado, a ver si soy capaz de recorrerlo más o menos todo organizándolo por semanas, para que no se haga muy largo y pueda, por fin, ponerme al día.

Ahí va.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Hoy ha sido un mal día...

Lo de mi "situación jurídica" parece complicarse... ¡qué rollo! Mamá y yo hemos estado todo el día de acá para allá. Ella de los nervios y yo dándole abrazos y chupetones de nariz para intentar consolarla y que no estuviera tan preocupada.

No han servido de mucho mis intentos de contentarla. Dice que está muy cansada. Nos vamos a ir a la cama prontito para que mañana esté lúcida y pueda seguir resolviendo nuestras cosas.

Para entretener la espera de noticias regulares, os dejo otro vídeo higiénico de hace casi una semana, el día antes de que me circuncidaran. Si lo comparáis con el otro vídeo del baño que colgué el 26 de julio (hace menos de dos meses) podréis comprobar cuánto he crecido en este tiempo...

Mamá dice que ahora ya no corro riesgo de ahogarme... ¡sino de descalabrarme!




Os mandamos un beso muy grande mi mamá y yo desde el otro lado del mundo. Os queremos.

P.D. Dice mamá que si podéis enviar energía positiva sobre el mar os lo agradeceremos mucho, que nos viene bien...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Aprendiendo a gatear...

Acabo de terminar de ordenar las fotos que tengo de las vacaciones (¡un montón!) y ya no me da tiempo a subirlas, porque es muy tarde...
En compensación os dejo un vídeo de la semana pasada. Un ratito de una tarde cualquiera en casa, mientras mamá trabaja en el despacho y Javo estudia con Maite en el piso de arriba.



lunes, 8 de septiembre de 2008

Primer sábado con la familia completa en Cuernavaca (23 de agosto)

Anteayer dejé el relato en la presentación del "las chicas", como mamá las llama. Hoy continúo con el fin de semana posterior, que fue movidito.

El sábado yo me desperté relativamente tarde, a eso de las nueve de la mañana. Mamá intentó mantenerme un rato más entretenido en la cama, pero yo tenía ganas de desayunar y, como se lo explicaba en voz alta, estaba despertando a papá. Así que bajamos a la cocina, la casa estaba en silencio, parecía que todo el mundo seguía durmiendo... ¡pero no! La tía Paty estaba haciendo el desayuno, preparaba la salsa de unos "huevos navegantes" que estaban para chuparse los dedos (hablo por referencias, porque como tenían un poco de chile no me dejaron ni catarlos).

Poco a poco fueron levantándose el resto de la familia. Marisol, Javier, Meche, el primo Javo... ¡y la tía Mar! ¡Por fin! ¡a las diez! Me cogió en brazos y pasó como en la madrugada... ¡amor a primera vista!



no hubo forma de separarnos hasta que el hambre nos rugió en el estómago a los dos. Entonces mamá me dio de desayunar y me cogió en brazos mientras todos comían sus "huevos navegantes".


Después de desayunar le tocó el turno a la tía Marta de estar conmigo. Salimos a la terraza y estuvimos un rato saltando y jugando con un sonajero ¡qué divertido!



Luego por fin socializamos con el resto de la familia en la orilla de la piscina. Ahí estaba el tío Javier con papá charlando. Y la prima Marijose, que después de desayunar se metió en el agua y ya no volvió a salir en todo el día.

Claro, que no fue mucho tiempo, porque sibilinamente la tía Mar me volvió a raptar para jugar conmigo en exclusiva.





Luego mamá preparó por fin el biberón y se lo pasó a la tía Marta para que me lo diera. Fue la primera vez que me dio de comer, y a diferencia de mamá el día que nos conocimos, que casi me ahoga, la verdad es que no se le dio nada mal.


Después de la leche llegó el tío Gordo con su familia (la tía Irene y los primos Tato y Mariana). Estuvimos un rato tranquilos y contentos hablando con los abuelos por el Skype. Luego yo terminé de reposar el desayuno en la hierba mientras mamá y las tías se ponían los bikinis. En el jardón jugué con el tío Javier. ¿os he contado alguna vez que me cae superbien mi tío? Con él creo que es con la única persona con la que jamás he llorado ¡y es que, aunque sea muy tranquilo, siempre hace cosas divertidas conmigo!




Luego todo el mundo se volvió loco, comenzaron a tirarse a la piscina unos a otros ¡menos mal que se olvidaron de mí! ¡si no seguro que me ahogan!




Cuando por fin se tranquilizaron decidieron que ya había hecho la digestión y que podía bañarme. Estrené el flotador barquito que me habían comprado hacía unos días mamá y papá, y la verdad es que me gustó mucho porque ya no me dio miedo tragar agua. Además podía salpicar mucho mejor desde arriba.





Nos lo estabamos pasando tan bien en el agua que nos dimos cuenta de que era la hora de mi comida... una hora después de la hora de mi comida.

Mientras papá me ponía un pañal limpio y las tías me entretenían, mamá entró en la cocina a preparar algo. Yo ya estaba algo impaciente, así que se decidió por puré de frijoles (que acababa de hace la tía Marisol) con trocitos de jamón (que estaba partiendo la tía Paty para el pastel de papa). Fue lo más rápido, aunque no lo más rico. La verdad es que no me emocionó la combinación, pero tenía tanta hambre que me terminé comiendo casi todo el plato.

Me empezó a dar de comer mamá, pero como la tía Mar nos miraba fijamente, mamá le pasó la cuchara para que continuara mientras ella se iba a hacer otras cosas cerca de la piscina.


En lo que yo comía con la tía Mar llegaron del DF los últimos miembros de la familia: El abuelo Jorge, las tías Meche e Irma y el primo Hipo. La tía Irma se metió en la cocina a preparar el aperitivo y el abuelo estuvo un rato viéndome comer junto a Mar...


Los pobres Hipo y Meche fueron víctimas de los vándalos de la familia nada más llegar a la casa.
Imagino que no os sorprenderá comprobar que mis papás entraran dentro de la categoría de vándalos. Mamá empujando con los primos y tíos, y papá de reportero gráfico.



Cuando las cosas se calmaron en la piscina yo decidí que los frijoles eran poco dignos de mi paladar gachupino, y que no me gustaban nada. La tía Mar, que no tenía mucha experiencia en insistimientos, les pidió ayuda a mamá y papá. Mientras mamá me terminaba de dar de comer, papá me sacó algunos retratos bonitos (es que mi papá es un fotógrafo de primera :-))







Cuando me negué a abrir la boca definitivamente mamá había logrado colarme casi todo el plato entre unas cosas y otras. Así que ya, con la tripa llena y el corazón contento, la tía Mar volvió a hacerse cargo de mí para seguir jugando.


Mientras todos los demás departían contentísimos en la terraza...





Bueno, "todos los demás" menos el pobre papá, que se estaba asando de calor en la parrilla preparando la comida de los mayores...


Cuando terminó, como premio a su esfuerzo, jugué un ratito con él mientras las chicas preparaban la mesa y el resto de la comida en la cocina.


Al terminar de comer los mayores se sentaron todos en círculo y estuvieron jugando a una cosa muy divertida en la que tenían que decir números a la derecha o a la izquierda según los múltiplos. Yo la verdad, como todavía no se contar y mucho menos multiplicar, no me enteré de nada, pero me encantaba cuando perdían, porque entonces Meche se levantaba con su lapiz de ojos y le pintaba al perdedor la cara. Aquí están, por ejemplo, mis tías y mi papá "decorados".





Claro, que cuando se equivocó la pobre Meche la venganza fue terrible. A mí, mientras se tomaban la revancha, me dejaron con la tía Irene, que como no había querido jugar y no estaba pintada se mantuvo neutral...


... pero fue la única, porque todos los demás se desquitaron a gusto.





Después de pintar a Meche (que parece ser que todos jugaban únicamente para verla perder) el círculo se disolvió. Yo me quedé con la tía Marisol mojándome los pies, hasta que llegó papá, que había decidido lavarse la cara en el agua en la piscina, y estuvo un rato bañándose conmigo.






Papá y yo nos lo estábamos pasando estupendamente tranquilísimos, cuando a los mayores les dio por aburrirse otra vez. Y ya sabéis lo que pasa cuando los mayores se aburren ¿no? ¡tienen un peligro!




Como era tarde y el agua se estaba poniendo fría, papá y mamá decidieron que ya era hora de que saliera de la piscina, así que le pidieron al tío Javier que me sacara y me secara mientras ellos se quedaban un rato mas nadando.


A esas alturas de la tarde estaba agotadísimo. Al poco rato de que me pusieran el pañal, le pedí a las tías que me acostaran en mi cuna para dormir la siesta... Caí como piedra. Mientras yo dormía a los mayores les dio tiempo a jugar mucho rato en la piscina, a ducharse, quitarse la pintura, vestirse con ropa nueva...

No desperté sino hasta cuando ya estaba el cielo oscuro, que me llamaron para que acompañara a la tía Marisol a soplar las velas, porque era su cumpleaños. Se la ve en esta foto formalita ¿verdad?


Y en esta otra foto parece como que Javo la invita pacíficamente con la mano a que sople, ¿verdad?


¡Pura apariencia! ¡Menudo par de gamberros! La mitad de la familia terminó rebozada en nata...


Después de tomar la tarta nos quedamos de tertulia un buen rato... Yo el más serio, analizando concienzudamente el funcionamiento del sonajero que tenía en la mano...


Los demás relajados contando chistes... estuvieron así hasta altas horas de la madrugada. Papá y yo nos fuimos antes a dormir prontito, que ya no podíamos con nuestra alma.






Bueno, mañana os cuento lo que pasó el domingo, que también estuvo super interesante...

Un besote!

Elías, El Gachupín de Garibaldi, que estuvo en Cuernavaca.