lunes, 3 de noviembre de 2008

Altar en casa (Tiempo de muertos II)

Si en el post anterior he relatado la costumbre gringa del Halloween, aquí toca contar cómo se vive en mexicano la noche del uno al dos de noviembre.

Lo primero y más impresionante es el altar. En cada casa se pone de manera distinta, pero siempre hay elementos que no pueden faltar: las fotos de los familiares que murieron, las velas, flores de cempasuchitl (un tipo de caléndula), calaveras y algo de bebida y comida, preferentemente que sean los licores y platos favoritos de los difuntos. Luego, la manera de colocar todo eso va en función del gusto de cada casa. La tía Marisol es bastante barroca en la decoración (ya os enseñaré fotos de navidades... ahí sí que se explaya) y el altar de casa es también bastante impresionante. Os he sacado un vídeo para que podáis verlo en todos sus detalles.



Después de colocar el altar, la familia se reune en la casa para compartir el "pan de muerto" con chocolate. El pan de muerto es un bizcocho especial que está muy rico (en el vídeo de arriba se ven en un platito cinco panes, para que os hagáis una idea). La reunión puede alargarse hasta altas horas de la madrugada.

Ayer yo aguanté un montón despierto, casi hasta las once, porque mamá me había dejado dormir algo así como tres horas de siesta. Así pude estar jugando con todos durante gran parte de la velada, mientras venían el abuelo Arnulfo, los bisabuelos Lucho y Manolo, las bisabuelas Marta y Nena, y las tías Muriel y Esther a tomarse su colación.

Yo no los ví, claro, porque andaba muy ocupado trasteando con mi caja de juguetes. He aprendido que es divertidísimo jugar a vaciar la caja... Me eché una guerra con la tía Paty sobre quién se cansaba antes, si yo sacando los juguetes o ella metiéndolos... ¿Adivináis quién ganó? ¡por supuesto! ¡yo!

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