viernes, 28 de noviembre de 2008

Yo creo que mamá ya no me quiere...

Últimamente está muy distante... desde hace tres semanas me deja casi todas las mañanas en casa de la tía Meche con Yayis y se va durante todo el día. Cuando llega está como ausente, y habla con los demás de cosas de mayores que a mí ni me van ni me vienen (abogados, fiscalías, registros, inmigración, fundación, juzgados, notarías...) todo cosas aburridas que no tienen ningún interés.

Mi mamá me gustaba más antes, cuando pasaba los días conmigo, cuando sólo importaba yo, cuando nos tirábamos horas jugando y riendo... cuando no tenía que hacer tantas cosas de mayores, vaya.

Ahora lleva casi tres semanas que no tiene tiempo para nada, y se pasa la vida en otro lado, pensando en las musarañas cuando está conmigo.

A veces llega a buscarme a casa de la tía Meche emocionada, contenta. Me da mil besos en el cuello y me dice que el Licenciado tal ha resuelto el papel cual o que el Padre tiene buena disposición para no sé qué cosas. Otras veces llega agobiada, preocupada. Esos días no me dice nada, y sus besos están teñidos de tristeza. Cuando habla con los demás mayores, para hacerles el resumen de su día, me entero de refilón que el DIF ha puesto tal traba, o que inmigración no quiere darle no se qué permiso. Así hemos pasado ya tres semanas.

Yo creo que me quiere menos, y por eso se pasa los días sin mí en la calle. ¡Incluso se fue de viaje dejándome en casa de Meche! ¡Dos noches sin ella! Ella se explica diciéndo que tuvo que salir del país para que le renovaran el permiso de turista, me cuenta que en realidad salió y entró en el día, y que me dejó durmiendo con la tía Meche para no molestarme, porque se tenía que ir de madrugada, y volvió muy tarde en la noche... pero yo no me lo creo. ¡Claro! ¡Como a mí no me dejan ir de viaje, se va sin mí! Ya os cuento que se le está acabando el amor...

A veces tengo suerte y me lleva con ella, pero no es como antes, que íbamos a pasar la tarde a un parque o a visitar a los amigos y todos me hacían carantoñas y jugaban conmigo. Ahora vamos a sitios serios, feos.

La primera vez estuvimos en la Fiscalía, donde hay un montón de señores detrás de escritorios, con caras de enfado, hablando con otras personas que se sientan enfrente y las más de las veces protestan o ruegan por cosas incomprensibles. Allí pasamos una hora, hablando con uno de esos señores enfadados, que debía de ser amigo de mamá, porque la sonrió e intentó hacerme una cucamona desde el otro lado del escritorio. Mamá no me hacía caso, aunque salió contenta de ahí, algo es algo.

La segunda vez fuimos al juzgado. Ahí estuvimos un montón de tiempo, como cuatro horas hasta que la Jueza pudo atendernos. No me enteré de lo que hablaron porque para cuando entramos en su despacho yo ya estaba dormido, pero la espera fue de lo más divertido de esta última época. También había muchas personas a un lado y otro de distintas mesas, pero había mejor ambiente, al menos los de detrás de las mesas eran amigos entre ellos y se sonreían. También sonreían a mamá, debe de ser una clienta habitual de ese sitio. Mamá se preocupó de jugar conmigo casi todo el rato, y un señor muy simpático (de los que están detrás de las mesas) me regaló un chupa-chups de fresa que me duró un montón. Mamá me dejó comerlo entero, aunque se disgustó un poco cuando me manché. De ahí no salió contenta, aunque tampoco muy triste. Después de salir del juzgado, que está frente a la Alameda Central, nos fuimos a comer al parque... ahí yo me emocioné, porque me recordaba a los felices viejos tiempos... pero ¡quiá! esos tiempos parecen estar olvidados para ella... No paró de hablar por teléfono con papá en todo el rato que estuvo dándome el Gerber, solo me miraba para acertar con la cuchara en mi boca... no hubo ni un solo avión, ni canción ni nada esa tarde, sólo gesticulaba con cara de agobio al teléfono, hablando de fechas lejanísimas con papá (y digo yo, si son tan lejanas ¿por qué preocuparse ahora?). Estaba tan disgustado por su comportamiento que me dormí, pensando que quizá al despertar todo cambiara y podríamos jugar en el pasto un rato como antes... pero no. Resulta que no nos habíamos quedado en la Alameda para disfrutar la tarde juntos, como siempre. Nos quedamos porque mamá tenía una cita con una abogada ahí al lado y no le daba tiempo de volver a casa mientras tanto... según me desperté continuó mi pesadilla: otras dos horas en un café, arrumbado en mi carrito, aburrido, mientras mamá hablaba con la señora... Luego de vuelta a casa, sin una triste ramita que romper jaleado por los aplausos de mamá.

La última vez fuimos al sitio más feo de todos, un edificio muy grande que se llama registro. A ese lugar no fuimos solos, también nos acompañó el Padre Valentín y allí nos encontramos con el señor de la fiscalía y otra señora que no conocíamos. Después de esperar un buen rato en una sala con mucha gente que hablaba muy alto, nos hicieron pasar a ooooootro lugar igual que los anteriores: con mucha gente enfadada sentada tras escritorios grises. Una señora de esas, después de escribir no sé que cosas al dictado del licenciado de la fiscalía imprimió una hoja, me manchó el dedo con tinta y me hizo manchar la hoja con el dedo... estos mayores están locos, hacen cosas rarísimas ¿no creéis? En fin, el punto positivo es que mamá se puso contenta con el papel manchado, y se ha ido contentando más los últimos días desde aquel.

Tiene sus altibajos, que yo no entiendo bien, pero cada día está más sonriente, aunque me sigue dejando en casa de Meche a diario (hoy es la primera mañana que está conmigo en casa desde hace cosa así de dos semanas) cada día vuelve más tranquila y me da besitos más sonoros.

Bueno, yo creo que se ha quedado hoy conmigo porque ayer le reclamé: le pregunté que qué le pasaba, que si ya no me quería, que si se había aburrido de estar aquí conmigo, que si quería dejarme... ¡snif! Ella me dijo que de qué iba. Que estaba loco, que todos los viajes que hacía eran por mí, que me adoraba, que ya lo entendería de mayor (¡cómo me repatea que me diga eso!)... pero yo no me quedé del todo convencido.

Hoy en la mañana me ha dicho que tengo razón, que ella también me extraña mucho. Así que me ha prometido que mañana nos iremos de viaje a un sitio estupendo que tiene muchos libros para jugar (se llama Guadalajara, dice) y me ha editado el siguiente vídeo, relacionado con los reclamos de anoche.



Me ha medio convencido (¡me encanta cuando se pone cursi!)... si mañana de verdad nos vamos de viaje y me hace caso la creeré del todo y le perdonaré sus últimas ausencias.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya nos contarás qué tal os fue por Guadalajara, me hubiera gustado ir con vosotros, no pierdas detalle y me lo describes, qué genial estar rodeado de personas y libros!!!
Olga y Jesús

Carmi dijo...

Paso por aquí para desearos un Prospero Año Nuevo.
Feliz 2009.
Muchos besos
Carmi

Brenda dijo...

¡Que blog mas precioso!

Y gracias por visitar el mio.

Brenda
www.adopcionpordentro...

pilar dijo...

Hola Raquel ¿Qué está pasando? Disculpa mi intromisión, pero hoy, no sé muy bien porqué he entrado en mi diario (casi exdiario) y he visto tu comentario y he visto tu post tan lejano... ¿Va todo bien?
Un abrazo.

Pilar de adoptalia.